SABORES DE MADRID

           
            Descubrir una ciudad es algo fascinante: recorrer sus calles, contemplar sus monumentos, hablar con su gente… “saborear” su ambiente.  Hace que conozcas como es, cómo se mueve, y esto, enriquece a la persona.
                  No era una mañana cualquiera, era 8 de noviembre de 2011. En mi calendario aparecía marcado, pero no por culpa de un examen, esta vez tocaba excursión. Madrid nos esperaba y nosotros a ella.
                          Estábamos expectantes, con la ilusión  de vivir muchas emociones, amanecía el martes. Todo parecía normal, ni siquiera había que madrugar, pero en nuestra mochila, además del bocata de todos los días, había nervios, ilusión, intriga… y muchas ganas de aprender cosas diferentes.
                    Casi cuatro horas nos separan de la capital, aunque el tiempo pasó tan deprisa que no nos dimos ni cuenta. Nuestro compañero tampoco parecía cansarse, brillaba con fuerza y animaba un día que apenas pasaba de los 8 grados centígrados.
   
                   El reloj marcaba las doce y pico  de la mañana cuando llegamos a la empresa “Danone”. Todavía recuerdo el olor a fresa concentrada, a vainilla exuberante…una mezcla de sabores que, a esas horas, abrían nuestro apetito. Muy amablemente nos recibieron en la sala de visitas, nos contaron el origen del yogur, la elaboración, sus propiedades, sus beneficios para el organismo y un montón de cosas más.  Sabíais que este producto lácteo lo inventó un catalán, Isaac Carasso en 1919, en Barcelona, pues así es. Su nombre se debe al diminutivo de su primer hijo Daniel, que familiarmente era llamado “Danón”.
                       Esto fue el principio, porque lo mejor estaba por llegar, adentrarnos en la fábrica. Ver cómo se hacen y envasan los yogures, pero antes,  teníamos que “transformarnos”, y digo bien, porque casi no nos reconocíamos. Por razones de seguridad e higiene  nos tuvimos que poner  batas blancas, gorro a juego y un fluorescente chaleco verde. ¡Qué  risas! Mirábamos para los lados y todos éramos iguales, bonito camuflaje para confundir a los profes, ¡los volveríamos locos!.
   
                  Tras el pausado y explicativo paseo por todos los lugares de la fábrica, llegó el momento de degustar tan exquisito manjar. No sé si sería el apetito, el lugar, no lo sé muy bien, pero los yogures allí me supieron a “gloria”. Reunidos alrededor de largas mesas,  parecíamos niños en el  comedor de la escuela disfrutando  de una agradable y constructiva visita. Y como no podía faltar nada, hasta cantamos “el cumpleaños feliz”, “las melli” (Raquel – Elena) y Paola celebraban su día, ¡qué mejor regalo!
 
 
           Dejamos Danone, dando las gracias a nuestros magníficos guías (Carmen y Manolo) que nos trataron como “a reyes”.  Nos fuimos con el sabor de las cosas bien hechas, hombres y mujeres que trabajan e investigan para ofrecernos un producto de gran calidad que mejoran día a día.
                 No había tiempo para comer, aunque a decir verdad, ¿quién tenía ahora hambre?  Íbamos justos de hora,  y hasta el tráfico se puso de nuestra parte.  Llegamos a los estudios de “Otra Movida” antes de lo previsto, lo que nos permitió airearnos un poco por sus alrededores y ver cómo llegaban los colaboradores del programa. Carlos Jean no dudó en saludarnos y sacarnos una foto con nosotros. La espera se hizo larga y corta a la vez, ¡qué intriga! ¿Cómo sería la tele por dentro? ¿Podría sacar fotos? ¿Me verían en el pueblo? Yo por si acaso avisé a mis amigos para que ese día vieran el programa. Luego puede comprobar que salimos todos muy bien y que parecíamos entrenados para tal acontecimiento. La verdad que un poco así fue, pues en todo momento una persona dirigía nuestros aplausos, risas y demás. Ver el programa en directo es diferente a verlo en casa, lo mejor es lo que no se ve. Me quedo con el sabor del compañerismo, la espontaneidad, el trabajo en quipo, la coordinación de todas las personas que trabajan allí y “el buen rollo”.
 He aquí el vídeo del programa:

OTRA MOVIDA

             Cuando salimos de los estudios de Neox, nuestro deslumbrante compañero nos había abandonado, y había dejado paso a otro “frío astro”. Madrid de noche es precioso, pero cuando no se conoce mucho, es fácil perderse por sus largas e iluminadas calles, mantenernos en grupo nos hacía más valientes.
                 Quedaban un par de horas para el teatro, así que los aprovechamos para dar un “corta vuelta” y reponer fuerzas.  ¡Qué bien nos vino! Estábamos a punto de descubrir el sabor de la cultura, del entretenimiento, la risa… La obra de teatro “La cena de los idiotas” estuvo genial. Entretenida, divertida, intrigante… no paramos de reír en todo momento. ¡Para qué luego digan que el teatro es aburrido! Y aún hay más… cuando ya casi todo el mundo se había ido, nos encontramos con Agustín Jiménez (el “prota”, sí, sí…), paisano de Trujillo. Charlamos con él y por supuesto, nos sacamos fotos junto con Pepe Solo (otro actor de la obra).  Las instantáneas son de los más “fashion” ¡qué caritas!.
 
                   Y así, casi sin darnos cuenta, llegamos al final de nuestra apasionada y educativa  visita madrileña. Llena de sabores encontrados e inolvidables recuerdos.
                                                                                                           Mar Báez Martín
                                                                          (en esos momentos una alumna más)

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Categorías: Actvdes Extraescolares, Sabores de Madrid | Deja un comentario

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